La ouija. Demonios con nombre propio.

La maldad humana es la manifestación en pequeña cantidad del poder de las tinieblas, lo diabólico y sobrenatural escondido para no ser visto tras la máscara del ser humano.
La maldad son los demonios del cosmos aniquilando y desarticulado la fuerza espiritual del universo.

Por otra parte el poco sentido común de la llamada raza inteligente, el hombre, que encuentra tan divertidos​ los juegos que tienen que ver con lo paranormal y esotérico, unido en mayor o menor grado a la necesidad o curiosidad de saber de antemano aquellos acontecimientos futuros que ocurriran en nuestra vida, forman un conjunto explosivo de absurda necesidad, ya que el jugar con fuerzas sobrenaturales o saber acontecimientos futuros en la mayoría de los casos no producen un beneficio al individuo, si no todo lo contrario, puede que se vea sumergido en un torbellino de catastróficas circunstancias, por manejar o jugar con algo que no domina y mucho menos entiende.

La ouija es el mayor error del ser humano y desconocimiento absoluto del peligro que un juego, si por tal se toma, puede provocar en la dimensión estelar del cosmos.

La puerta que habríamos para comunicarnos con seres de otros mundos y lo que por ella dejamos entrar debería darnos miedo con solo escuchar el nombre de esta práctica.

Esto se ha hecho desde siempre, y se seguirá haciendo mientras el mundo no superé su curiosidad nata, su maldad interior y su inconsciencia, quiere decir que nunca dejará de hacerse.

Son muchas las personas que me han contado sus terribles experiencias y posteriores vivencias traumáticas a raíz de haber invocado el peligroso poder de esta tabla tan peculiar. No sé si lo que me gusta es afrontar el reto de ayudarles a deshacerse de las presencias que han atraído, o lo considero un deber ético y moral al saber que puedo volver a encaminar a aquellos seres que desviaron de su camino.

Si una sola de las experiencias que nos voy a relatar sirve para persuadir a otra persona de adentrarse en este mundo a través de este juego, convenciéndose de que esto es absolutamente cierto y a la vez igual de peligroso estará dado por bueno cualquier mención que haga sobre estos hechos.

La ouija es para mí el más poderoso talismán de miedo de nuestro mundo conocido, aquello que empieza como un divertido juego el cual nos pone en contacto con el más allá, nos pasa factura tarde o temprano, nadie escapa al poder maléfico y demoníaco de este bien conocido método de atraer presencias y seres cuya procedencia para mi en algunos casos es difícil de descifrar.

Un grupo de personas rodeado a una tabla de ouija puede ser como una caña hueca por donde la energía circula libremente fluyendo en armonía con nuestro mundo físico y otras dimensiones (mundos paralelos) . La energía que es en sí la esencia de la vida misma, bien controlada y unida a otros congéneres puede alcanzar en un momento de concentración espiritual fácilmente sugestionable el contacto con las almas de los seres fallecidos, este contacto en si no es malo, al contrario, yo que tengo la suerte de poder verlos y hablar con ellos es una experiencia difícilmente​ descriptible, pero comprendida cada vez por más gente.

Está experiencia en si, siempre y cuando sean ellos los que se ponen en contacto con uno y nunca por medio de la invocación no es mala y menos aún peligrosa, el problema es cuando el contacto que establecemos no proviene del mundo donde habitan los no muertos o presencias espirituales, sino de otros mundos, otras dimensiones. Seres o formas de vida aún de origen desconocido para el ser humano. Se alimentan de nuestra energía vital, controlando nuestra mente y conduciendo en bastantes ocasiones demostradas a la demencia del individuo practicante de este juego, que no duda en quitarse hasta la vida para. Poner fin al martirio al que está siendo sometido.

Esto es para mí realmente el peligro que encierra en su este juego de apariencia inofensiva.

Por otra parte que muchas personas queden influenciadas por este juego y su mente les juega malas pasadas psicológicamente, esto también está demostrado, pero y el resto las que realmente consiguen atraer a esas presencias y seres, dejándolos atrapados en nuestro mundo y permaneciendo con ellas un tiempo indefinido, trastornando su vida cotidiana, haciendo cada día un pequeño gran infierno, con el solo propósito de hacerles daño, o simplemente pidiéndoles​ que los devuelvan al sitio de donde los han traído. Es algo lógico y razonable en estos últimos casos, las presencias que atraemos y luego dejamos atrapadas en nuestro mundo, porque no sabemos volver a poner en su sitio o simplemente no tenemos consciencia del daño que hemos hecho, llegaba desesperarse y enfadarse produciendo el las personas una ansiedad y una serie de desagradables infortunios que no llegamos a entender de donde nos viene tanta mala suerte.
Este texto pertenece a un capítulo de mi libro “Angeles o Estafadores” que pronto estará a la venta. Todo forma parte de mis experiencias. Todas y cada una son absolutamente reales. Espero que os gusten tanto como a mí. 

Ángeles o estafadores” por Lucía Lidia 
Llorente Puertas. 

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